Postal del siglo XX

Lo que muere ha sido el siglo de la gente corriente. Si tuviese que dejar una postal del siglo XX a la posteridad, una fotografía del siglo de la gente común, ¿qué imagen escogería? ¿Qué persona, qué oficio, en qué lugar del mundo?

No hay forma de escoger una sola persona, una sola figura. Porque las diferencias y las desigualdades han sido y siguen siendo tan grandes que es imposible ofrecer un símbolo que las trascienda. Por ejemplo: la mayor parte de la humanidad que ha vivido durante el siglo XX nació en China, y hoy, el veinte por ciento de toda la población mundial vive en ese país. ¿Escogeremos entonces un chino? No creo. Porque el resto, el ochenta por ciento, ha nacido y vive en otras partes. Desde este punto de vista, los chinos son una pequeña minoría.

A principios del siglo XX habríamos podido escoger la imagen de un campesino: en aquel entonces un ser humano típico era alguien que vivía en la agricultura. Pero hoy, a finales del siglo XX, ya no es así.

Podríamos entonces escoger a un obrero, un miembro de aquella clase trabajadora que creció sin cesar en el transcurso del siglo XX, y que probablemente alcanzó su apogeo en el tercer cuarto de la centuria. Pero hoy en día esa figura está disminuyendo de peso y de número a toda velocidad.

¿Hemos de pensar entonces en un empleado, alguien que trabaja frente a una mesa en un despacho, ante un ordenador? Tampoco esta sería una elección correcta, porque sería adecuada para Europa occidental o para los Estados Unidos, pero quedan todavía enormes extensiones del mundo en las que esas fotografías no querría decir gran cosa.

Ahora bien, si insite usted en buscar un símbolo del siglo XX, yo propondría una madre con sus hijos. Las personas que tienen más elementos en común vivan donde vivan en la superficie de la Tierra, a través de culturas, civilizaciones y lenguas distintas, son las madres. De alguna forma la experiencia de una madre corresponde aún a todo lo que le ha sucedido a la especie humana durante el siglo XX.

Lo que sin embargo ya no es característica de nuestra era es la tradicional estructura familiar que se desarrollaba en torno a una madre. No es que esta estructura fuese de un solo tipo, al contrario, pero en todas partes existía alguna forma de familia. Hoy ni siquiera eso es así.

La infinita variedad de la especie humana y la rapidez con la que ha cambiado en el transcurso del siglo XX hacen verdaderamente difícil elegir un símbolo de la gente corriente. Y sin embargo, repito, si me veo en la necesidad de elegir uno, escojo a una madre con sus hijos.

De HOBSBAWM, Eric J. Entrevista sobre el siglo XXI. Barcelona: Crítica, 2007.

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