El país número 193

Si todo va según lo previsto, en enero de 2011 la región autónoma del sur de Sudán votará si Sudán del Sur se transforma en un estado independiente. A pesar de la nula preparación del referéndum y el previsible caótico recuento de votos, parece que la mayoría dirá sí a la independencia.

Desde julio de 2007, Juba (capital del inminente país) es de facto, independiente de Jartum (capital de Sudán). Avalada por Estados Unidos y toneladas de barriles de petróleo.

La guerra entre la zona norte sudanesa de mayoría árabe y la sur de mayoría no árabe (principalmente de religiones cristiana e índigena) comenzó a principios de la década de 1960 y terminó tras los acuerdos de paz de 1972, para comenzar otra vez en 1983 hasta 2005. Las guerras (y un gobierno corrupto e ineficiente) han dejado a la zona con el 90% de sus 8,8 millones de ciudadanos viviendo con menos de un dólar al día, un 33% hambrientos crónicos, con tan sólo un 6% de ciudadanos con acceso a servicios sanitarios y una tasa de analfabetismo que alcanza el 85% de la población adulta, según datos de la ONU y la Unidad de Inteligencia de The Economist.

Con la independencia, la posibilidad de una guerra civil dentro del nuevo país entre tribus celosas por su cultura y sus tierras, aumenta. Si añadimos la maldición de los recursos naturales tendremos una receta para el desastre.

El petróleo sudanés fue descubierto hace 30 años. Las estimaciones de BP en 1988 hablaban sobre unas reservas de 300.000 barriles al año, muy poca cosa. Sin embargo, en 2007, la petrolera británico-estadounidense descubre nuevas bolsas de crudo en la frontera entre el norte y el sur, alcanzando los 6,7 millones de barriles. Un dato ínfimo si lo comparamos con los 255 millones de barriles de Arabia Saudí.

Que los campos petrolíferos estén en territorio fronterizo puede ser la casus belli de un nuevo conflicto entre los vecinos del norte y el sur. Aunque, al menos en el caso sudanés, el petróleo allanó el camino hacia la paz. Cuando Jartum tuvo suficientes petrodólares como para equipar a su ejército, vio necesario una negociación con el sur.

En el acuerdo de paz de 2005 se aprobó un reparto de los beneficios del petróleo del 50% para cada región hasta 2011, tras la independencia se volverán a abrir negociaciones pacíficas. Si bien las bolsas de crudo están principalmente en el sur, hay que vender el petróleo y la salida más próxima al Mar Rojo está en el vecino del norte.

Más aún, tanto el norte como el sur tienen suficientes problemas que atender. En Jartum, deben hacer frente a una calamidad como la de la provincia de Darfur, un ejército y una población civil harta de la pobreza y la represión. Otra guerra civil es lo último que necesitan.

Mientras, en el sur, el futuro presidente y vicepresidente son señores de la guerra que ya se han preocupado de asegurar el futuro de sus familias y ahuyentar la inversión extranjera.

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