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El país número 193

Si todo va según lo previsto, en enero de 2011 la región autónoma del sur de Sudán votará si Sudán del Sur se transforma en un estado independiente. A pesar de la nula preparación del referéndum y el previsible caótico recuento de votos, parece que la mayoría dirá sí a la independencia.

Desde julio de 2007, Juba (capital del inminente país) es de facto, independiente de Jartum (capital de Sudán). Avalada por Estados Unidos y toneladas de barriles de petróleo.

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Corea del Norte, esa gran desconocida

La frontera de Corea del Norte, oficialmente República Popular Democrática de Corea, con su vecina del sur fue establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. El conflicto armado estalló en 1950, en plena Guerra Fría y se extiende hasta hoy, porque Corea del Norte no ha firmado con Estados Unidos ningún tratado de paz.

La única dinastía comunista del mundo se prepara para la sucesión del Querido Líder, Kim Jong-il, hijo Kim Il Sung , por el Brillante Camarada Kim Jong-un. El sucesor fue presentado en el fastuoso desfile del 65 aniversario del Partido de los Trabajadores, celebrado el pasado domingo en Pyongyang, capital de Corea del Norte.

Un blog que no tiene desperdicio es el de Alejandro Cao de Benós, Delegado Especial del Comité de Relaciones Culturales con el Extranjero y varios cargos más (entre los que se encuentra el de webmaster del sitio web de Corea del Norte -obsérvese el copyright Juche, la ideología-religión del Querido Líder-)

En 2006 se presentó en el festival de Sundance (Estados Unidos) un documental sobre los tres únicos desertores norteamericanos que huyeron a Corea del Norte titulado Crossing the line (Link 1, link 2, link 3 y link 4, en inglés). Al año siguiente, la BBC emitió Acceso al teror, en el que se relatan las experiencias de varios norcoreanos huídos de campos de concentración.


 

¡Abolamos la legislación laboral!

Ya tenemos reforma laboral, aprobada por decreto ley el 16 de junio y convalidada por el Parlamento el 21 con los únicos votos a favor de PSOE. Antes de plantearnos cuáles son o deberían ser las directrices que guíen la reforma, habría que reflexionar sobre qué papel juega la legislación laboral, es decir los convenios colectivos.

Los medios de la Caverna arguyen como panacea la eliminación de subvenciones a sindicatos. Este no es el problema principal, al fin y al cabo también reciben dinero público la patronal, los partidos políticos e incluso algunas ONG. No sólo esto, la Caverna, en un alarde de hipocresía, es capaz de decir que la solución es la reducción de la indemnización por despido y, simultáneamente, bramar contra la… ¡reducción de la indemnización por despido!

¿Dónde nace el concepto de convenios colectivos? La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue fundada en 1919 como organismo independiente y posteriormente integrada en la ONU. Los tratados de la OIT tuvieron una marcada inspiración socialista, pues los países de la URSS y sus satélites tenían amplias mayorías.

Estados Unidos, a pesar de ser uno de los mayores donantes de la OIT, ha rechazado sistemáticamente todas sus recomendaciones, mantienen el free collective bargaining. A diferencia de Europa, que sí las incluyó en sus legislaciones laborales. El mayor escollo de la UE (Alemania, Francia, Italia y, especialmente, España) frente a la crisis económica es el mercado laboral rígido, puesto que impide a la oferta adaptarse a shocks de demanda o competir en el mercado internacional.

No sólo esto, los convenios colectivos cercenan la libertad de la persona de vender su trabajo por lo que cree justo, puesto que está definido en la ley. Supongamos una persona cuya capacidad para trabajar sea escasa, a su poca productividad le corresponde un salario pequeño, posiblemente inferior al salario mínimo interprofesional. Naturalmente, el empresario no lo contratará por ese precio, incrementando el desempleo.

Imaginemos  ahora a otro trabajador que lleva más de 20 años en la misma empresa y cobra un salario de 10 unidades. A su lado se instala otra fábrica, la cual le pagaría 15 unidades, ya que ahí su productividad será mayor. Bajo el supuesto de regulación laboral, nuestro trabajador solicitará a su jefe un incremento de salario de, al menos, 5 unidades so pena de marcharse inmediatamente de allí y comenzar en la empresa de al lado. Ante tal disyuntiva, ¿qué dirá el jefe? Algo así como: Con 20 de años de pasivo laboral si te despido te pagaría 600 días (suponiendo 30 días por año trabajado), mientras que si te dejo marchar la indemnización sería… ¡cero! En conclusión, hay un claro incentivo a no subir salarios, proveniente de la pérdida de posibilidad de regateo del trabajador.

A largo plazo, nuestro trabajador (que procurará que su jefe lo eche de malas formas para así cobrar los 600 días y trabajar al día siguiente en la empresa de al lado por 15 unidades), está recibiendo por su trabajo menos de lo que debería, esto es el coste de la seguridad en el empleo. Y este coste no sólo repercute sobre el trabajador, lo cual resulta evidente, sino que se reparte entre toda la sociedad como una menor productividad.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer? Como eliminar la regulación laboral es, en la práctica, imposible, podríamos convertir la indemnización por despido en algo así como un salario diferido. Es decir, en un seguro contra el desempleo cuyas primas se pagan con las rentas del trabajo en períodos de actividad. Así, la prestación no sólo es más justa, pues es proporcional a lo realmente cotizado y no, como viene siendo, a lo últimamente cotizado, sino que se introduce la posibilidad de elegir entre pagar o no esa prima.

Los estados europeos tienen los mercados laborales más rígidos de las economías occidentales (además del estancado Japón). En especial, el español. En Europa, además de las barreras no económicas, como la lengua (se hablan más de 20 idiomas), la rigidez impide que la fuerza de trabajo se distribuya de forma óptima. No sólo esto, ya que los empresarios tienen incentivos a sustituir el trabajo por el capital excesivamente. A este fenómeno se le denomina sobrecapitalización de la economía, el cual reduce la demanda de mano de obra y con ella los salarios.

La regulación laboral es un ejemplo de lo perverso que es el discurso económico socialdemócrata. Pensada, en principio, para beneficiar a la clase trabajadora en realidad, la empobrecen. Y para muestra un botón: si Suecia (el templo del Estado de bienestar) perteneciese a los Estados Unidos, sería el séptimo estado más pobre.

El mamotreto de la Unión

Europa es una maraña burocrática: ¿quién es capaz de diferenciar entre el Consejo Europeo, el Consejo de la Unión Europea y el Consejo de Europa, sin mirar la Wikipedia? La renovación este año de la Comisión ha colocado a la británica Catherine Ashton y al belga Herman Van Rompuy como Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y Presidente Permanente del Consejo Europeo, respectivamente.

Con Van Rompuy son tres los presidentes de la Unión: el de la Comisión, José Manuel Durão Barroso y el rotativo, el primer semestre de 2010, José Luis Rodríguez Zapatero. Los mandarines de Bruselas han apostado por perfiles de bajo nivel, poco telegénicos, lo que contrasta con el policy marketing tan actual. No parece que quieran solucionar la progresiva apatía de la sociedad de todo lo que suene a Europa, ¡basta con echar un vistazo a la baja participación en las elecciones al Parlamento Europeo!

Salta a la vista una diferencia que por evidente puede parecer una perogrullada, Van Rompuy o Ashton no son Obama. No se les puede pedir que abran cuentas oficiales en Facebook o twitten sus reuniones. Sin embargo, debemos exigirles, sobre todo a Ms. PESC una actuación más decidida en el panorama internacional porque es ella la cara visible de la Unión en el exterior: Ashton ha esperado dos meses para visitar Haití, el presidente francés, Nicolás Sarkozy uno.

Respecto a Van Rompuy, cabe destacar su cargo como primer ministro en Bélgica, un estado colgado de la picota por las disputas nacionalistas entre valones y flamencos. A pesar de su aspecto gris y poco carisma ha sabido enfocar bien los problemas fundamentales a los que se enfrenta la UE: la crisis económica, en especial Grecia y el mantenimiento de la ortodoxia del euro.

De la chabacanería como noticia

En ninguna facultad de comunicación enseñan que la ordinariez sea uno de los valores noticiosos. Sin embargo esta semana hemos tenido que escuchar cuatro noticias antítesis del buen gusto, más propias de una película de la España cañí.

Primero, el erguido dedo de Aznar. El ex presidente ha pasado de celebrar la boda de la hija en El Escorial, envuelto en un boato con cierto tufo nacionalcatólico, donde paseaban los grandes de la España del Ladrillo y el Sol a hacer un corte de mangas a unos cuantos estudiantes que le gritaban con sorna ¡Josemari presidente!

Segundo, Antonio Puerta. Puesto en libertad provisional tras el pago de 10.00 euros. Pendiente de juicio por la agresión al contertulio estrella de la caverna, Jesús Neira. ¡Lástima de libre competencia cuando se trata de pagar más por una entrevista con un delincuente!

Tercero, “Seguramente no conoce a su padre”. No basta con que el autor de estas palabras, Juan Cotino, pida disculpas en Cortes, no. Lo que dijo atenta contra la estética y es una grosería que ningún personaje público puede permitirse.

Cuarto, el Saab y los 900 euros. El president de la masía de Gürtel, Francisco Camps, declara a la Hacienda Pública 900 euros en su cuenta corriente y un Saab de siete años. Una consideración: el máximo responsable político de la Comunidad Valenciana cobraba, en 2007, 77.988,24 euros anuales