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BPCh: ‘debemos liberar el yuan si queremos que sea moneda mundial’

Si Beijing quiere posicionar su moneda, el yuan, como divisa mundial, debería independizar su política monetaria, fortalecer el sistema financiero chino, y equilibrar su multimillonario superávit comercial. Estas son las recomendaciones que destaca el informe del Instituto Monetario Internacional de la Universidad de Remin, vinculado al Banco Popular de China (BPCh), informa el diario oficial Shanghai Daily.

China pretende aupar el yuan como moneda internacional, esto es, que sea utilizada como divisa para transacciones comerciales y financieras. A la vez reduciría la dependencia de Beijing del dólar estadounidense, ya que China es el mayor tenedor mundial de divisa americana.

El Gobierno chino mantiene un férreo control de la política monetaria que efectúa el banco central. A pesar de la ampliación del rango de fluctuación del yuan respecto al dólar en abril, Beijing mantiene artificialmente bajo la cotización de su moneda, lo que impulsa sus exportaciones en detrimento de las estadounidenses […]

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Bitcoin, dinero descentralizado: http://t.co/2Ds2EsX vía @alt1040 — Emilio García (@egsanchez) May 4, 2011

Pacto por el Euro Plus

Tras el rechazo en el Parlamento portugués del cuarto Programa de Estabilidad y Crecimiento, el Consejo Europeo aprobaba el 25 de marzo el Pacto por el Euro Plus o Pacto por la Competitividad [PDF]. Un documento por el que varios países de la UE (los de la Eurozona y algunos otros) se comprometen a realizar una serie de políticas encaminadas “a reforzar la gobernanza económica y la competitividad”. ¿Cuáles son los ejes de actuación del Pacto Euro Plus?

Logo Euro

Primero, los Estados miembros presentarán un plan plurianual de medidas de saneamiento de las finanzas públicas. Esto es, una reducción de déficit hasta el 3% del PIB y el control de la deuda pública.  Estos controles servirían para evitar nuevas crisis de deuda.

El segundo bloque esboza medidas para el reforzamiento de la gobernanza económica en los países euro, es decir, avanzar en la coordinación de las políticas fiscales, la última política económica en manos de los estados nacionales. Este es un paso lógico si se desea eliminar los efectos asimétricos  de las crisis, convirtiendo a la Eurozona en una unión monetaria óptima (movilidad de factores productivos, mismas perturbaciones y transferencias fiscales). De esta forma, el trabajo del Banco Central Europeo se coordinaría con toda la Zona Euro y no sólo se plegaría a los deseos del Bundesbank.

Tercero, en el marco del Mercado Único, se llama a los países adheridos a que lleven a cabo cambios estructurales que aumenten su competitividad.

Cuarto, aprobación de una nueva ronda de estress tests a las entidades bancarias, así como el impulso de nuevas medidas para la reestructuración bancaria. Porque el tema de las entidades financieras mixtas (público-privadas) no es una extravagancia española.

Y por último, la modificación del Tratado de Funcionamiento de la UE, la versión light de la fracasada Constitución Europea, para convertir en fijo el Mecanismo Europeo de Estabilidad para enero de 2013.

¿Cómo incrementar la competitividad?

La mejor forma de medir la competitividad de una economía es mediante un índice llamado tipo de cambio efectivo real o REER (por sus siglas en inglés). Es decir, la relación entre los índices de precios en un país A y otro B –socio comercial del primero-, descontada la inflación de ambos y expresados en la misma moneda.

El REER depende de tres elementos:

  • La cantidad de bienes exportados
  • El precio de esos bienes
  • El tipo de cambio nominal de la moneda
Tipo de cambio real efectivo

Tipo de cambio real efectivo. Fuente: Eurostat

Si consideramos que el nivel de producción es una función del nivel de empleo, veremos que con la cifra de paro más alta de la UE, poco se puede hacer en España en el corto plazo para incrementar por este lado la competitividad del país. Sin embargo, en el largo plazo sí puede variar, y es en este sentido hacia el que se encaminan las reformas estructurales que se piden desde Bruselas.

Antes de que España adoptase el euro como moneda, la manera que tenían los gobiernos de incrementar la competitividad frente al exterior era mediante recurrentes devaluaciones de la peseta (modificando el tipo de cambio nominal para incrementar el número de pesetas que equivalían a un marco alemán). De esta forma se conseguía paliar el déficit comercial de la balanza de pagos (la diferencia entre exportaciones e importaciones) al reducir las importaciones –que tras la devaluación eran más caras- e incrementar las exportaciones.

Cuando abrazamos el euro, el tipo de cambio nominal queda irrevocablemente fijado (un euro son 166,386 pesetas), y por tanto se bloquea este mecanismo para ganar competitividad.

Nos queda el precio al que vendemos nuestra producción en el exterior. Y éste depende del precio de los factores productivos, principalmente del factor trabajo, los salarios. Para medir esta variable se utilizan los costes laborales unitarios (CLU).

CLU europeos

CLU europeos. Fuente: Paul Mason para BBC

Como los principales socios comerciales de España son países de la Unión Europea, el objetivo es igualar, o al menos acercar, los CLU patrio y alemán. Existen dos únicas vías: deflación en España o inflación en Alemania.

La fobia alemana y del Banco Central Europeo a la inflación, no me hacen ser muy optimista sobre las probabilidades de éxito de la segunda alternativa. Y la subida de tipos de interés anunciada recientemente por Jean Claude Trichet es buena muestra de ello.

Por tanto, queda la deflación en España como única forma de resolver el problema de la competitividad. Y esto se traduce en reducciones salariales primero, e incrementos inferiores a la inflación después, o lo que es lo mismo una progresiva pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos hasta igualar los CLU y ganar competitividad.

La Caja de Ahorros del Mediterráneo sale de Banco Base

Semana movidita en el sistema financiero español. El lunes, las asambleas de Cajastur y las cajas de Extremadura y Cantabria, es decir tres de las cuatro cajas que conformaban el SIP Banco Base, votan en contra de la iniciativa de traspasar el negocio bancario al banco común, después de pedir al FROB cerca de 2.800 millones de euros para aprobar los test de solvencia. Esta cifra casi duplicaba las previsiones que el Banco de España publicó la segunda semana de marzo.

El viernes, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM, la cuarta en discordia), notificaba a la CNMV su decisión de acudir a la ayuda del FROB en solitario por la misma cantidad que días antes pidió todo el Banco Base. Tras ello, Fitch rebaja la calificación de la CAM al nivel de bono basura.

A tenor de lo ocurrido, no es descabellado pensar que la previsión de 15.152 millones de euros del Banco de España para recapitalizar las cajas se queda corta.  De hecho, de ejecutarse la ayuda a la CAM, se alcanzaría el 18% de la previsión. Y recuerdo que sólo se ha salvado a la CAM. Mientras tanto, ¿qué tendrá en mente Miguel Ángel Fernández Ordóñez?

La posibilidad de una intervención de tal calado, por la que evidentemente, se tendrá que dotar (otra vez) el FROB con entre 30.000 y 80.000 millones hace que estas ayudas sean créditos incobrables por parte de los acreedores –es decir, todos nosotros- y supongan en la práctica la asimilación de la deuda –privada- por parte del Estado, que la financiará vía emisiones de deuda –pública-. ¿Suena de algo? ¿Existe alternativa a la nacionalización?